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Agente S: Elige tu tabla para Chile

La rotación de la tierra, el sentido en que se mueve el aire y el agua, la ubicación de Chile tan cerca de las tormentas del pacífico, entre otras cosas, hacen que nuestra costa sea una de las más movidas del planeta. El mar es grueso, y pa ra surfiar con estas condiciones se necesitan tablas sólidas. Han habido demasiados locos que en un viaje a Río de Janeiro alucinaron con el surf, las garotas y la playa, y en la volada, se compraron una linda 6 pies de hartos colores y livianita, con la que, unos más que otros, lograron pararse en unas olas, y después, de vuelta en Chile, quisieron correr Punta Lobos 2 metros, y el mar los sacó humillados, cagando para afuera, y no volvieron más. la explicación a esto es: la tabla era muy chica. Acá se necesita remar caleta, las olas tienen bastante power, y hay corriente, por lo que se necesitan tablas fuertes, y con mas volumen, para poder entrar en las olas con tiempo (y no quebrarlas). Después, la gente que está corriendo más agresivo empieza a usar tablas más chicas, los que quieren aperrar en olones quieren una 8 pies, ojalá Hawaiana, y los más viejos se pasan a Longboard. Bueno, porque no decirlo, también esa curiosa interpretación de evolución surfer, el Bodyboard (mal llamado por algunos como colchoneta, corcho, chicle de tiburón o bolsa de té (con leash)). De acuerdo al tipo de ola, y obviamente que es una cuestión totalmente personal, vamos a explicar en forma muy general las principales características de las tablas y cómo funcionan. En olas de roca, chupadas y exigentes, se usan tablas co rtas y con más rocker (cucha ra) pa ra poder maniobrar, acomodarse al tubo y acelerar, ya que en una ola muy redonda no cabe una tabla la rga, y se necesita ajustes y cambios de di rección muy rápidos. Un poco de volumen no viene mal, para entrar en la ola. En olas de playa, también en general chupadas, pero menos exigentes y más suaves (con excepciones) las tablas se mantienen cortas y maniobrables, más livianas y delgadas, orientadas a maniobras. En las puntas, las olas cubren distancias grandes, y las tablas no se pueden quedar atrás. Si doblas fuerte en una 6’2″ llegas hasta ahí no más; Si metes el riel en una 7 pies, en cambio, avanzas unos buenos metros. O sea, se necesitan tablas un poco más largas, con carne y curvas más suaves (rocker más plano)

Olas grandes vs olas chicas.

Más o menos un cuarto de la ola se va a t ransformar en labio. Si la ola tiene un metro, el labio va a ser de una cuarta, lo que uno ni considera, pero cuando la ola tiene más de un par de metros, digamos 4, el metro de más arriba va a ser el labio. Al dropear, tienes que haber bajado más de ese metro cuando el labio sale disparado hacia delante, o si no te lo llevas puesto (ver hombre labio). Por eso, más que nada, en olas grandes, se usan tablas grandes, pa ra entrar con tiempo y ya ir bajando parado cuando el labio se lance. En olas chicas no importa porque aunque bajes en el aire, es más fácil controlar, y la tablita chica es más vacilona, para romper.

Colas

En olas exigentes (grandes, rápidas, y/o chupadas) la cola se usa más puntuda y angosta. Quieres que se afirme bien, y que no vaya a derrapar. En cambio en olas de juguete, una cola más ancha hace que la tabla sea más suelta. Y por supuesto, el diseño de las tablas es un arte manual, de interpretación personal, y aparte de la ola, influye tu tamaño, habilidad y estilo de surfiar. No hay como probar una tabla en forma objetiva ni científica: se mira, se le pasa la mano por sus curvas, se la conoce íntimamente y ahí recién se sabe. Como una mujer, a veces jamás te explicas por qué te gusta tanto.